“Laura”
H-2B
Empacadora de chocolate
Louisiana

Sin el conocimiento de Beatriz, su empleador se había declarado bancarrota incluso antes de que la contrataran. Una nativa de México, Beatriz y sus dos hijas habían viajado a los Estados Unidos como dependientes de su esposo, que había recibido una visa TN. Desafortunadamente, los términos de la visa TN no fueron diseñados para familias, y el estado de dependiente que Beatriz y sus hijas adolescentes recibieron no les permitía trabajar legalmente en los Estados Unidos. Al inmigrar a los Estados Unidos, Beatriz mantuvo su trabajo de consultoría en México desde el extranjero. Pero cuando una firma de consultoría de gestión con sede en Texas le ofreció un atractivo patrocinio de visas TN, renunció a su puesto de consultora, que había ocupado durante 13 años. En la oferta de empleo, la nueva firma de Beatriz describió su “experiencia significativa de gestión empresarial y consultoría” como requisito previo para su empleo calificado. En su primer día de trabajo, sin embargo, se sorprendió al descubrir que había sido engañada. Aunque contratada para entrenar y supervisar a otras personas empleadas, Beatriz era la única empleada de la compañía, además de su supervisor. No había lugar para que ella aplicara sus habilidades o conocimientos. En cambio, se vio obligada a trabajar como secretaria, estableciendo extensas horas extras para compensar por seis puestos vacantes. Cuando ella sugirió que su supervisor contratara personal adicional, se volvió agresivo, manteniéndola como rehén en su oficina mientras la humilló y la reprendió durante horas. Ella se sintió asustada, humillada, e faltándole el respeto. Durante este tiempo, su esposo la abandonó a ella y a sus hijas, dejando a Beatriz como la único proveedora de su familia. Solo tres meses después de comenzar a trabajar, la empresa cerró, dejándola sin ingresos u opciones de empleo. Incapaz de trabajar legalmente para otra compañía bajo los términos de la visa TN, sufrió una gran pérdida financiera y angustia emocional.
Al buscar ayuda legal para ella y sus hijas, Beatriz se acercó al consulado mexicano, quien le aconsejó que simplemente regresara a su hogar en México. Las organizaciones sin fines de lucro a las que contactó no tenían capacidad de ayudarla, y ella no tenía dinero para un abogado privado. Los que contactó dijeron que no tenían suficiente información sobre visas TN para ayudarla. Una iglesia en Texas le proporcionó asistencia para comida, gasolina y dinero.
A pesar de haber leído acerca de la visa TN a detalle, Beatriz fue gravemente engañada. Ella le insiste a las agencias gubernamentales que regulen adecuadamente a las empresas y a los empleadores TN para garantizar que sean financieramente solventes y que puedan respetar los términos de empleo de las y los trabajadores.

“La ignorancia sobre este tipo de visa es el mayor problema. Perdí todo lo que tenemos porque no pudo trabajar para otra compañía. No pude defender mis derechos.”