Honramos la fuerza y el valor de Dolores Huerta y de las demás mujeres que han alzado la voz sobre el abuso que experimentaron a manos de César Chávez. Nos solidarizamos con ellas y con todas las personas sobrevivientes de agresión y acoso sexual.
Su valentía nos sirve como un poderoso recordatorio de que las mujeres siempre han sido, y seguirán siendo, la columna vertebral del movimiento laboral.
Para todos nosotros en CDM, confrontar los alegatos en contra de César Chávez subraya la importancia vital de nuestra labor: construir poder junto a las mujeres trabajadoras migrantes para erradicar la violencia de género en todos los lugares de trabajo —tanto en los campos como en las fábricas—.
El movimiento laboral es mucho más que cualquier individuo. Es el poder colectivo de millones de personas que han luchado, y continúan esforzándose, por la equidad, la dignidad y la justicia. Nos enorgullece formar parte de este movimiento y avanzar en la defensa de los derechos de los trabajadores junto a tantas mujeres inspiradoras y resilientes.
