Habíamos estado esperando este día durante meses. Después de una exitosa campaña para incluir la protección de las personas trabajadoras migrantes y un capítulo laboral en el nuevo acuerdo comercial, teníamos grandes esperanzas de que el nuevo acuerdo proporcionaría un canal para que las y los trabajadores migrantes accedan a la justicia. Hoy, 1 de julio, entra en vigor el TMEC.

Pero una respuesta de última hora a una de nuestras quejas amortiguó rápidamente nuestro optimismo. En 2016, presentamos una queja bajo el acuerdo laboral del TLCAN, argumentando discriminación sistemática basada en el sexo en los programas de trabajo temporal. Las integrantes del Comité de Defensa Migrante del CDM, Adareli Ponce y Elisa Martínez, presentaron la queja junto con nuestro equipo y nuestras aliadas. La evidencia que presentamos demostró claramente que a las mujeres se les niegan oportunidades o se las canaliza a empleos con salarios más bajos, dada la falta de supervisión del gobierno. Por ejemplo, menos del 10% de las visas H-2 se otorgan a mujeres.

Ayer por la tarde, casi cuatro años después de presentar la queja y horas antes de que el nuevo tratado entrará en vigor, la Oficina Administrativa Nacional de México finalmente emitió un informe sobre nuestra queja, afirmando que “reconoce(n) la existencia de mecanismos en EUA, a los cuales pueden acudir las personas para manifestar los hechos que consideran discriminatorios.” La Oficina citó, absurdamente, que las y los trabajadores pueden llamar a ICE para denunciar empleadores abusivos o recurrir a folletos y posters sobre cómo presentar quejas a las agencias del gobierno federal. Esta respuesta es frustrante y decepcionante.

El TMEC se muestra prometedor, incluso por su disposición contra la discriminación de género. Desafortunadamente, el nuevo acuerdo probablemente será implementado por las mismas personas que respondieron a nuestra queja, y su respuesta a nuestra queja envía el mensaje de que no tomarán en serio las disposiciones laborales del tratado.

Nuestro optimismo puede verse afectado, pero nuestra determinación es más fuerte que nunca. Hay oportunidades en USMCA, y utilizaremos sus mecanismos para responsabilizar a los gobiernos por no proteger a trabajadoras como Adareli y Elisa