
J-1 Au Pair
Au Pair
Ohio
Bárbara quería ser una au pair, pero nunca tuvo la oportunidad. En cambio, experimentó de primera mano cuán oscuro y burocráticos el proceso de reclutamiento J-1 puede ser. Barbara, originaria de México, estaba esperando viajar a los Estados Unidos a través del Programa Au Pair para aprender inglés y ganar experiencia profesional en el extranjero. Ella contactó a una de las pocas agencias patrocinadoras que tienen licencia para administrar la contratación y colocación de au pairs, las cuales cobran tarifas de participación tanto a posibles au pairs, como a familias anfitrionas.
Tres días después de haber llegado a los Estados Unidos para su entrenamiento de au pair requerido, los sueños de Bárbara se detuvieron. Por razones que aún no le quedan claras, el patrocinador de la agencia confrontó a Bárbara, acusándola de no ser apta para el trabajo, citando un medicamento que ella ya no tomaba. Habiendo sido inicialmente autorizada para participar en el programa, Bárbara quedó desconcertada. Ella se sintió como blanco y sola. Ella no tenía acceso a un abogado que pudiera defenderla, ni un doctor que pudiera hacer los exámenes médicos necesarios para llevar su caso. Ella quería localizar a su familia para pedir ayuda, pero no podía comunicarse con ellos debido a que no tenía acceso a un teléfono. En su casa, su familia batalló en contactarla y se preocupó cuando no recibieron respuesta de ella.
Después de un largo proceso legal que desafió a la agencia patrocinadora, Bárbara consiguió recuperar un porcentaje invertido en la cuota del programa. Con la intención de comenzar de nuevo, ella solicitó una vez más ser una au pair a través de una agencia con licencia diferente. Barbara se enteró que la primera agencia la había acusado de abusar de su visa y presentaron un informe. Como resultado, Bárbara estaba marcada como delincuente. Hoy, Bárbara aboga por la transparencia en el reclutamiento de trabajadoras J- 1. Ella argumenta que las agencias responsables de reclutar au pairs deben monitorear y responsabilizarse por las condiciones que prometen. También cree que el programa puede mejorar garantizando accesos legales y servicios de salud a las participantes del programa, proporcionando apoyo y educación independiente, sobre los derechos de las y los trabajadores.
“Ellos no dan la información correcta. Hay una falta de transparencia y credibilidad en el proceso de reclutamiento, y todos están interesados en dinero. Los reclutadores solo tratan de generar comisiones de los solicitantes.”
