
“Leticia”
TN
Investigadora
Massachusetts
Leticia esperaba que trabajando en los Estados Unidos podría proveer una mejor vida a su joven hijo autista. Viviendo en Guatemala, ella encontró que había poca conciencia pública del autismo en escuelas públicas y programas, que no cubrían las necesidades de su hijo. Las pocas oportunidades de escuelas privadas disponibles eran más costosas de lo que podía pagar. Cuando una firma de biotecnología, en Massachusetts, le ofrece a Leticia, la posición temporal de investigadora, el salario mensual que le ofrecían estaba muy por encima de cualquier trabajo similar en Guatemala. Con una carta de apoyo de su posible empleador, Leticia ya podía solicitar una visa TN, la cual permite a los empleadores estadounidenses contratar trabajadores que poseen ciertas cualificaciones y habilidades para posiciones temporales. Con la promesa de un ingreso seguro, Leticia estaba dispuesta a cubrir los gastos de viaje y visa de ella y de su hijo, los cuales su empleador prometió reembolsar. Sin embargo, después de su llegada, Leticia descubrió que su trabajo no era lo que ella esperaba. En vez de un reembolso, su empleador empezó a deducir tarifas considerables de su sueldo por alquiler compartido, y otros costos, dejándola con $400 al mes para vivir. Cuando ella trajo su dificultad económica a la atención de su empleador, él le dio un “bono infantil”, solo para recuperar el dinero pocas semanas después. Su empleador, que también era su arrendador, se volvió verbalmente abusivo, y mantuvo los correos electrónicos de Leticia y su actividad en línea bajo vigilancia constante. Sintiéndose aislada, explotada, y luchando para mantenerse, Leticia fue diagnosticada eventualmente con trastorno de estrés postraumático (PTSD).
Leticia eventualmente buscó asistencia legal, pero le dijeron que ella no tenía ningún recurso que no pusiera en peligro su estado de inmigrante. Temía tomar acciones legales. Atada a su empleador por los términos de la visa TN, la única opción de Leticia fue renunciar y buscar ayuda emocional para ella y su hijo.
“No hay libertad. Me sentí atrapada. El problema con el sistema de visa de trabajo es tu jefe te recuerda que te trajo a Estados Unidos. Yo nunca aplicaré para una visa de trabajo otra vez por el horror por el que he pasado. Estoy agradecida de tener la oportunidad de advertir a las mujeres sobre mi situación para que sepan que tienen el derecho a no ser mal tratadas.”
