
“Paola”
J-1 Au Pair
Au Pair
New York, Virginia
Por lo que Paola había leído sobre el programa, viajar a los Estados Unidos para trabajar como au pair J-1 sonaba como una oportunidad única para trabajar, experimentar otras culturas, y estudiar y aprender inglés al mismo tiempo. El proceso también parecía simple: solo le llevó un mes obtener una visa después de pagar $2000 USD por adelantado a un reclutador en una feria de trabajo universitaria de México.
En cambio, Paola descubrió que las expectativas que el programa J-1 había establecido eran engañosas en varios sentidos. En lugar de participar en un rico intercambio cultural, Paola se encontró con pocas oportunidades de involucrarse en su entorno o de estudiar más. En cambio, pasó la mayor parte de sus momentos en turno cuidando a cuatro niños. Además, argumenta que la compensación de $200 USD por semana es incomparable a la cantidad de trabajo involucrado en el cuidado de cuatro niños y la atención a sus diferentes necesidades y actividades.
Si bien Paola no sufrió malos tratos durante el tiempo que pasó con dos familias en Nueva York y en Virginia, no todas las au pairs J-1 que ella conocía tuvieron tanta suerte. Según Paola, escuchó algunas “historias locas,” incluso de “personas que fueron encerradas en habitaciones.” Considera injusto que mientras ella y sus compañeras au pairs debían pasar por revisiones de antecedentes penales, exámenes psicológicos y capacitación de seguridad para participar en el programa J-1, las familias no tenían los mismos estándares. También citó la tendencia general del programa de priorizar los intereses de las familias sobre los de las au pairs durante las disputas, diciendo que como au pair, sentía que “los LCC están más del lado de las familias y no del suyo” porque “la familia le está pagando al LCC.”
Paola recomienda que el programa J-1 tenga mayor transparencia y sea más honesto sobre la naturaleza del trabajo y las responsabilidades involucradas. Las expectativas que las y los trabajadores como ella tenían del programa estaban lejos de la realidad. Además, sugiere que se realice una investigación más profunda de las familias para evitar el riesgo de explotación y maltrato de las y los trabajadores.
“Me encanta poder estar aquí en los Estados Unidos y realmente vivir aquí con una familia. Pero el programa no tiene las expectativas / realidad correctas.”
