Hoy hace un año, Alfredo Fajardo y cientos de otros trabajadores vivieron una experiencia aterradora cuando agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) y de otras agencias locales y federales irrumpieron en la planta de Hyundai en Ellabell, Georgia, para llevar a cabo una de las redadas migratorias más grandes de la historia en un centro de trabajo. Hoy, Alfredo presentó una reclamación en virtud de la Ley Federal de Reclamaciones por Agravios (Federal Tort Claims Act) por las lesiones que los agentes de ICE le causaron durante la redada.

El 4 de septiembre de 2025, agentes de inmigración derribaron la puerta del lugar de trabajo de Alfredo mientras gritaban en inglés, un idioma que Alfredo apenas entiende. El encuentro se tornó violento de inmediato. Según Alfredo, un agente enmascarado le apuntó con un arma larga, lo estranguló y lo puso boca abajo contra el suelo. Todo lo que pudo entender fue algo parecido a “F**king Latinos”. Alfredo sintió que su corazón latía aceleradamente como nunca antes. Temió por su vida.
Luego, el agente presionó con tanta fuerza la parte baja de la espalda de Alfredo que perdió el control de la vejiga, y le esposó las manos a la espalda con esposas plásticas tan apretadas que Alfredo sintió que sus manos comenzaron a hincharse de inmediato.
A pesar de que nunca vio una orden judicial de ningún tipo y de que mostró a los agentes los documentos que lo autorizaban a trabajar en Estados Unidos, Alfredo fue detenido, esposado con cadenas de metal calientes alrededor de las manos, el estómago y los pies, y obligado a subir a un autobús sin saber cuál era su destino. Fue llevado junto con cientos de sus compañeros de trabajo al centro de detención de ICE en Folkston, Georgia, donde durante los siguientes 11 días se le negó la posibilidad de hacer una llamada telefónica. Cuando finalmente le permitieron hacer una llamada, su familia sintió un gran alivio al saber que seguía con vida. Pensaron que había muerto durante la redada.
Alfredo permaneció detenido durante los siete meses siguientes en Folkston y un mes más en un centro de detención en Louisiana. Durante su detención, tuvo un acceso inadecuado a sus medicamentos y recibió alimentos de baja calidad, algunos de ellos caducados, lo que provocó un deterioro significativo de su salud. Además, le negaron la atención médica adecuada. Ocho meses después de la redada, Alfredo fue deportado a Colombia.
Esta experiencia traumática no solo le costó a Alfredo su trabajo y la vida que había construido en Estados Unidos, sino también tiempo con su familia, su salud y la capacidad de conciliar el sueño.
Pero Alfredo ha decidido superar el dolor y el miedo para exigir justicia. Ningún ser humano debería ser tratado como lo trataron a él, independientemente de su estatus migratorio. Hoy, en el aniversario de la redada que cambió su vida, está alzando la voz y luchando para defenderse. Este día ya no será solamente una fecha que recuerde la injusticia, sino también su resiliencia y su fortaleza.
Al Centro de los Derechos del Migrante nos enorgullece apoyarlo en su lucha. También agradecemos la oportunidad de trabajar junto con Advancing Justice-Atlanta en esta reclamación y con Migrant Equity Southeast (MESE) en la respuesta continua a una redada que dejó a comunidades enteras aterrorizadas y sumidas en el dolor.
Mientras el Centro de los Derechos del Migrante celebra su 21.º aniversario la próxima semana, queremos agradecerles por su apoyo continuo a lo largo de los años. Es gracias a su compromiso que podemos acompañar y apoyar a personas trabajadoras como Alfredo en su lucha por la justicia.
Gracias por apoyarnos. Y gracias por apoyar a Alfredo.
